Es así que en el invierno sólo viste colores grises llenos de piedad. Los colores marcan con fuerza, su incapacidad de comunicar el desprecio por la patología social que acalla el existir. Cuando es momento de sonreir se sonroja por culpa de la envidia que produce entre los pares su felicidad y es por eso que trata de ocultar a toda costa, cualquier vestigio de alegría satisfactoria.
Sólo pienso en tus labios color cereza, en tu cabeza llena de locuras y tus tardes repletas de inquietud; sólo eso me basta para sentir que tal vez mi vida no fue tan vacía ni tan díficil será tolerar lo que resta de ella.